domingo, 8 de noviembre de 2015

Que nada te turbe.

Estrella Sirius. Foto adaptada de: Monarch.


“Que nada te turbe, que nada te espante... Que quien cree y espera, todo lo alcanza (...)”  (Santa Teresa de Avila).

Las palabras de la mística y meditativa Teresa llevan inmersa una profunda dosis de calma.

Son como una ola que algo nos trae y algo se lleva.

Nos consuela pensar que si al arriesgarnos en un nuevo intento otra vez caemos, podríamos enterrar nuestra nariz en el suelo.

En esa fusión con la tierra, nuestra sangre se fundiría con la humedad de la tierra.

Nuestros ríos Bermejos bañarían las laderas de aquellos sueños en la juventud perdidos.

En el humus fértil de nuestra riberas, a la llegada del sol,  brotarían las semillas desconocidas de nuestros verdaderos deseos.

Saldríamos de la noche de todos esos años,en los cuales el espanto

 de nuestra insatisfacción era cotidiano, cuando ignoramos nuestro

 verdadero ser.


 La oscuridad sería solo el escenario donde mejor se observan las 

estrellas. 


(Katty Alexandra)

jueves, 22 de octubre de 2015

Quizás...



Quizás si abro los brazos pierdo un poco el miedo y me conecto con el centro del todo en plenitud.

Quizás lo sólido no existe: solo somos partículas volátiles que se condensan, suben, bajan y vuelan.

Quizás somos un perfume líquido reunido, en amasijos de arcillas con formas cambiantes y quiméricas.

Quizás todos poseemos algo de cada montaña, ladera y de la profunda selva que late con fuerza en cada una de nuestras células.

Quizás eso que vemos de los otros, es la proyección acuosa y fluida de nuestros ojos; donde vemos en lo profundo, mucho más de lo que afuera en apariencia es.

Quizás los átomos de mis tejidos, embalsamados en lo físico y correntosos en el espíritu, van más allá del rincón tranquilo donde me suelo ver.

Quizás...

(Katty Alexandra)


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Tus manos.


Tus manos tienen alas y vuelan como los insectos.

Son escarabajos tus dedos que escalan, veloces o lentos las cimas de la piel y los laberintos del alma.

El lenguaje de tus manos tiene acentos, espacios y puntos suspensivos.

Emanas calor de tus yemas junto con el amor, llegando a lugares donde no osan llegar las palabras.

Tus manos se conectan con nuestros labios para expresar con los ojos emociones y sentimientos que nos unen en la distancia.

Estas transmiten tus sueños, anhelos y caricias silenciosas, que solo entiende quien las sabe leer.

Tus manos extendidas están dispuestas a transmitir sin reservas algo de sí.


La pasión, la ternura y el roce sensible de tus manos son una alabanza, una conexión con lo divino que solo desde tu corazón interpretas, sin percatarte del amor que despiertas en el otro corazón.

                                                                                                 Katty Camacho García.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Recordando el camino.
Sombra en el bosque gallego. Foto: Katty A.


En un paso navegan las olas de todos los tiempos, mientras en la calma y la marea surge al encuentro con la sombra.

Los susurros desconocidos transitan en su alma, en medio de los latidos.

El sudor mudo nace del manantial vibrante de la propia sal.

Paso a paso nos purificamos un poco y movemos las caderas, al ritmo personal.

El corazón late con la música de las piernas y la taquicardia de los miedos desaparece, cuando nos vamos soltando.


Se afina el sentido de la escucha y amamos ese momento, el momento de caminar.

(Katty Alexandra)

domingo, 2 de agosto de 2015

Aquello que nos hace más humanos.


 Nos miramos como especie y lloramos frente al dolor de quien cae por primera vez.

Suspiramos cuando la nostalgia nos inunda y se lleva nuestras sonrisas.

Sentimos que se nos desgarra el alma cuando aquellos seres que amamos, de pronto se evaporan sin decir un adiós.

Somos capaces de amar con locura, y nos entregamos sin medida, cuando creemos en el otro, en nuestra experiencia de vida y en nuestros sueños.

Cantamos esos días en los cuales la brisa nos roza la cara, a medida que el agua desciende luego de la sequía y pareciese todo es posible, todo lo vital reverdece.

Si sufrimos frente a la indolencia e impotencia, de cuidar nuestra propia naturaleza...

¿Porque nos cuesta tanto cuidar, este pequeño relicto de selva que aún nos queda?.


Quizás sea el instinto, la fiereza y la nobleza animal, aquello que nos hace más humanos. 

(Katty Alexandra)

lunes, 6 de julio de 2015

SALAMANCA....


Contigo en el corazón, rincón del mundo.

Plaza de confluencias, vino de la tierra, queso de las plantas.

Te llevo conmigo, inolvidable río, sabias y entrañables vivencias.

Filigrana de pasos, catedral de silencios.

Cada vez más enamorada de ti, de los reflejos de tu agua, de tus peces en su laberinto, del polen en tu vientre y de la savia de tu jardín en Calixto y Melibea.

De aquellos anfibios de estuarios grabados en piedras.

De tu cielo de ojos azules que proyectan un film con música de un delfín, en el firmamento de mi corazón.

De aquellos jamones de otras eras.

De las letras de los poetas clavadas en la madera y pronunciadas en la voz del hierro que al unísono te nombran en la Casa Lis.

Desde estas montañas pronuncio un hasta luego para un día, sí de nuevo en silencio me invitas, a ti de nuevo volver…

(Katty Alexandra).

martes, 23 de junio de 2015

El ojo del camino.

El ojo del camino. Foto: Katty Alexandra.




Dio el paso, dio espera, dio abrazo, palabras plenas, dio silencio, dio camino, dio mañana y madrugada.

Dio lágrimas que corrieron como un río incontenible de agua y de viveza.

No siempre se llora cuando se está triste, se llora cuando se descubre el amor, el enigma de la existencia.


Cuando se llega ahí, al éxtasis del alma, cuando el espíritu canta es inevitable una lagrima y una sonrisa frente a lo contemplación de lo sublime. 

Entonces se es más ligero a medida que la luz brota en un camino como un ojo que nos mira y nos observa.

(Katty Alexandra)